““Casi firmo en la primera presentación. Me alegra haber esperado a que mi abogado leyera el contrato.” — Andrés (ejemplo)”
Andrés es enfermero en Miami y nació en Higüey. Quería una inversión que le generara ingresos y que algún día pudiera usar en vacaciones. Punta Cana le pareció lo lógico, pero había tantos proyectos en venta que no sabía por dónde empezar.
Lo que más le preocupaba
Comprar en planos le daba miedo: ¿y si la obra no se terminaba? También le confundía Confotur. Cada vendedor le decía algo distinto sobre los impuestos.
Cómo lo hizo desde Miami
Andrés se dio un plazo de dos meses para comparar, sin firmar nada. Hizo una lista corta de tres proyectos y pidió a cada uno la licencia de construcción, el título del terreno y la resolución de Confotur. Uno de ellos no pudo mostrar la resolución, así que lo descartó.
Su abogado revisó el contrato del proyecto elegido y pidió dos cambios: que los pagos estuvieran atados al avance real de la obra y que hubiera una penalidad si la entrega se atrasaba. La desarrolladora aceptó.
Pagó la reserva y las cuotas por transferencia a la cuenta del proyecto, y cada mes recibe fotos y videos del avance. Hizo un solo viaje para ver la obra.
El resultado
Su apartamento se entrega en unos 8 meses (dato de ejemplo). Ya habló con dos administradores de alquiler vacacional y calculó sus números con un rendimiento conservador, sin contar con la temporada alta. “Prefiero sorprenderme para bien”, dice.
Si te interesa algo parecido, lee nuestra guía de Confotur.
Historia ficticia creada como ejemplo.